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martes, febrero 09, 2010

Así con la cosa...

Varios meses han pasado ya desde la última publicación, y a la vez varias cosas han pasado en varios aspectos de mi existencia y de mis proyectos.

Finalmente termine mi carrera universitaria, no se si “oficialmente” soy psicólogo… pero termine todos y cada uno de mis ramos y de formas algo (o bastante) anecdóticas: los ramos “normales” fueron terminados un día domingo con un llamado telefónico a 2800msnm mientras bajaba con un curso “Sergio… te llamo para informarte que pasaste el ramo de Desarrollo Organizacional con un 5,5 en el examen”. Obviamente no me lo creí y así se lo hice ver a la profesora- “¿Es una broma?”-. Pero no era broma y de esta forma (poco tradicional) termine esta parte.

Y la última, los complicados y eternos Electivos Deportivos. Termine eso entrenando algunas semanas 5 días en ración doble; o sea, 15 horas semanales, más las salidas los fines de semana. Agotador pero quede “más fuerte que el vinagre”. Lo último que rendí en la Universidad: una prueba de abdominales y otra de flexión de piernas. ¿Alguien termina su carrera de esta forma? Yo.

y… ¿la empresa? Ufff… mucho ha sucedido. Tenemos nombre, dominio, web… y estas semanas seremos una Sociedad legalmente constituida. ¿Qué falta? CLIENTES Y QUE ENTRE DINERO!!!! Puras inversiones… pero ya vendrá. La verdad el punto flaco está en el marketing, en cómo llegar a nuestro cliente. Estamos utilizando la web, Facebook (recordé que debo actualizarlo esta semana) y una lista de correo de unas 120 personas, pero fuera de unos 8 correos preguntando precios y una o dos empresas solicitando cotizaciones… nada, aun no vendemos nada L. Paciencia. Pero al verdad ya me empieza a urgir el empezar a ganar dinero… HAY QUE VIVIR DE ALGO. Si bien me ha tocado uno que otro trabajo como instructor, eso va a mi “cuenta de ahorro” (ya que se va acumulando a la deuda que me tienen) que se empina casi a los $700.000.

En fin, noticias relevantes:

- Cumbre del Cerro Marmolejo, 6108msnm, conseguida.

- Estoy en franco diseño de la Consultora de Psicología Deportiva. Espero en una semana aprox tener el sitio listo.

- Me hastié de “la lolita” que ya llevo más de un año persiguiendo… 0 interés o algo del otro lado. No hay nada que la montaña no cure… y puede traer algo más. La cosa no funciona de esta manera.







viernes, julio 03, 2009

Provincia... con clientes



Hace ya un mes atrás con Bajocero realizamos una ascensión al cerro Provincia (2750msnm) con unos clientes uruguayos. En esta oportunidad eran 3 personajes: Leo, el cual ya había participado en la ascensión al Plomo este verano, Emiliano y su hermano (que no recuerdo el nombre).

Luego de analizar las opciones, nos decidimos por este cerro. Si bien puede parecer algo "pequeño" si antes se había ascendido el Plomo (5424msnm), este otro tiene un desnivel de mas de 1700 metros.

El Plan era el siguiente:
  • Día 1: ascensión al Provincia, vía San Carlos de Apoquindo.
  • Día 2: Traslado por el día a la cumbre del San Ramón (3250msnm), ida y vuelta.
  • Día 3: Descenso del Cerro Provincia.
Pero las cosas no fueron así, por lo que debí modificar la actividad. El primer día acampamos en el Alto del Naranjo y un equipo fue a buscar agua (a buscar la desviación a una canaleta que aparece en los nuevos mapas... no la encontraron- desviación- pero si trajeron agua). El segundo día nos trasladamos con camas y petacas a la cumbre. Varias horas de ascenso y esfuerzo, pero valió la pena.






El paisaje natural como el artificial (la vista de Santiago y sus luces) pagaba todo el esfuerzo, acompañado de una muy buena comida, vino, wisky y una petaca de pisco.

Como moraleja o aprendizaje que saque de esta salida son específicamente el bajar el peso de los alimentos. Como eran clientes lleve toda la comida, y habían algunos elementos de esta pesados, tal como los panzotis rellenos y precocidos que pesaban muchisimo.



miércoles, abril 08, 2009

La Revancha!!


Ahora si!

Parto al volcan San Jose. Luego de meses, o mas bien, ma sde un año intentando, busxando gente, oportunidades, la cosa se concreta.

Acordamos 4 personas, terminamos partiendo solo 2. Vamos bien aclimatados, hace 2 semanas subimos el Plomo (antes Leonera y Pintor) en el marco del curso Avanzado de Montaña de Bajocero.
Vamos fuertes, con ganas, entisuasmo, y lo importante: bien preparados tecnica y mentalmente.

Va Martin Oppo y mi persona. Hoy llegamos en vehiculo al cabrerio, mañana subimso al C1 a 4100m (o sea, unos 1300 o mas de ascenso... hasta unos 1500), saltandonos el Plantat. Viernes subimos al C2, emplazado a 4800; y en la amdrigada del sabado atacamos cumbre. Si no funciona, por tiempo, puna o lo que sea, tenemos un dia de reserva, para asi atacar el domingo. Si nos va viene l sabado, bajaremos a dormir a Plantat y de ahi a las termas el dia domingo. Muy bien ganadas.

En esta aventura prima un espiritu de camaraderia, compañerismo... no un afan deportivo, sino de estar y compartir con la naturaleza, pasarla bien. Eso, pasarla muy bien con buenos amigos y compañeros, la cumbre... es solo un agregado (y se vende por separado).

Conocemos los riesgos y los puntos complicados.

Y lo que mas nos anima... la itoterma estara entre los 4500 y los 5000 este fin de semana, es algo fantastico para esta locura.

viernes, febrero 22, 2008

Leonera... ya es realidad









Miro el reloj, marca las 13: 30 del Lunes 14 de enero. He llegado a la cumbre del cerro Leonera, de aproximadamente 5000msnm., luego de 8 horas de ascenso, desde los 3500metros, en la Laguna de Piuquenes. La alegría de llegar a este punto es enorme, si bien en algunas oportunidades he sobrepasado la cota de los 5000, esta es mi primera cumbre de esta magnitud, todo un logro, un hito en la vida de un andinista.
Por mi rostro corren un par de lagrimas, escondidas bajo mis gafas, que indican en parte lo importante, emocionante y fuerte del momento para mi. El haber llegado a este lugar, prácticamente corriendo, sin complicaciones y en perfecta condición física, es para estar aun mas alegre (dado que en las próximas semanas enfrentare desafíos aun mas fuertes y desgastadores; y también son reflejo del sacrificio en los entrenamientos en los últimos meses, la constancia, etc.).



Esta aventura se comenzó a gestar hace cerca de un mes, luego de un entrenamiento con José Manuel pasamos a comernos unas empanaditas, completos y bebida. La perfecta dieta del deportista. Coordinamos una salida al Pintor que quería hacer con un amigo cercano, el cual quería introducirse en el montañismo, y que mejor que este cerro, un clásico del andinismo de la zona central, por su facilidad se acceso, poca dificultad física y considerable altura (llegar a los 4.200 metros es bastante sencillo, salvo por las condiciones de puna que afectan en el lugar). Así que quedamos en realizar esta salida, aunque faltaba bastante. Sinceramente lo había olvidado y esos días iba a estar realizando una travesía entre las reservas de “7 Tasas” y “Altos de Lircay”, pero un resfrió me obligo a restarme de esto, cuando me llama el JM y me recuerda el “compromiso”. Obvio que me anime, era una salida entretenida, no desafiante, pero a un lugar que siempre es interesante visitar

Día sábado, 0630 nos reunimos y partimos. Luego de las afamadas curvas, llegamos a La Parva, nos costo encontrar el camino correcto. Finalmente, con mucho esfuerzo, algunas panas de la camioneta (que se apuno), llegamos al “estacionamiento” bajo el Portezuelo del Franciscano. Teníamos una ardua jornada por delante: 10 minutos de caminata. A los 30 minutos ya teníamos el campamento armado, Jose Manuel dentro de la carpa dormía una “siesta matutina”, mientras Mario y yo nos tiramos a descansar en el descampado. Todo un espectáculo montañistico. Como diría el gran Profesor Rosa, “hay que darse un lujito” de vez en cuando.
Luego de almorzar una pasta de arroz, nos volvimos a tender. Las moscas y coliguachos molestaban, hicieron de mi siesta algo molesta. También no me dejo dormir el estar pendiente de ver si descendía Miguel por la Falsa Parva, dado que el andaba por el sector subiendo el Leonera. Alrededor de las 18:00 vi a alguien con ropas similares bajar, pero la modorra y comodidad brindadas por mi saco y colchonetas hicieron que ni me moviera. Era el, lo supe días después.

A la hora de preparar la cena tuvimos problemas con el anafre a bencina: murió. Hasta ahí había llegado la cena, solo sobrevivir con las raciones de marcha o alimentos que no necesitaran cocinarse.
Mas tarde divisamos a un sujeto que estaba hacia un buen rato en el portezuelo, así que fui a ver si tenia el mencionado adaptador. Terminamos de muy buenos amigos, nos presto su anafre, cocinamos, tomamos te y nos pegamos una buena conversa. Aquí nos comento la ruta y tiempos para el Leonera, y como Mario estaba entusiasmado con esto, de a poco fuimos prendiendo. El itinerario se adaptaba al tiempo disponible, mas la idea de al fin hacer mi primer 5000, y como me servia para aclimatar para mi próxima Expedición al volcán San José, termine aceptando, aunque me complicaba porque no andaba con mis botas. Pero bueno, hay que atreverse en esto, el que no se atreve no sube el cerro.

Partimos a las 5:30 desde la laguna del Franciscano (o de Piuquenes... nadie nunca tiene un argumento firme para definir el nombre de esta ni el portezuelo). Comenzamos a oscuras. Mario un tanto arisco, se fue por un sendero alterno al mío y de José Manuel, y bueno a esa hora los senderos eran apenas reconocibles. Llegamos a la Falsa parva ya con algo de luz, me detuve a sacarme el abrigo, quede solo en polera y de ahí a apurar el paso hasta el refugio y el Pintor. Entre medio les dije a los chicos ( o mas bien plentie el no pasar al Pintor por motivos de tiempo, para tener mas probabilidades de cumbre en el Leonera). En conjunto decidimos pasar de largo a nuestro 5000.
Ya en el refugio, el amanecer nos encontró. Los primeros rayos de sol comenzaban a despuntar y poco a poco comenzarían a calentar nuestros cuerpos (que si se detenían, el frío atacaba). Seguimos dándole, yo delante imponiendo un ritmo rápido (gracias al entrenamiento, gracias a la buena aclimatación con que ya cuento y al apuro para lograr al cumbre exitosamente), atrás José Manuel o Mario, intermitentemente.
Pasamos raudos por las faldas del Pintor, y aquí ya se notaba la falta de experiencia en altura de Mario (buen deportista, corre medias maratones y sube cerros trotando) y la mala condición física de José Manuel.
Cancha de carreras, ningún esfuerzo físico, solo algo de orientación y lograr encontrar el sendero que continuamente se perdía. Se gana y pierde muy poca altura.
Luego de este eterno sector, que mas que físico exige paciencia, llegamos al mentado filo, que a algunos les da algo de cuco. Lo siento, pero este “filo” o paso de roca, en montaña... no es nada. Hasta el paso de roca del Cruz es mas peludo.
Bueno, aquí, luego de unos 15 minutos, salimos por un sendero que bajaba a unos penitentes,: nos perdimos. Si bien era un sendero bien marcado, no era el indicado para nuestro objetivo. Luego de un rato de explorar y deliberar, la cosa termino en que debíamos subir, mas nunca retroceder! Subimos, paralelos a los penitentes en un comienzo, para luego meternos en un acarreo rocoso, empinado. En un punto la cosa se ponía muy fea, por lo que Mario subió un poco mas, para ve si encontraba algo. El sendero debía pasar por arriba o por el lado contrario a la cadena montañosa por la que íbamos, pero por donde estábamos, por esa cara, definitivamente no. Le teníamos poca confianza al muchacho, es algo impulsivo. Pero... cuando desde arriba nos indico que lo había encontrado, no le creímos, pero no teníamos otra que subir. Ahí estaba nuestro sendero. Contentos, dichosos fueron nuestros rostros, y es que la verdad por donde veníamos, la cosa estaba muy fea.
Acá ya José Manuel no iba muy bien, se le notaba lento, cansado. Pero aun habían ganas y fuerza. Ya nos iba quedando menos, Mario siempre muy positivo, motivado, aseguraba que faltaba muy poco, prometía y apostaba por tiempos muy cortos... pero en montaña, y a casi cinco mil, lo que parece muy cerca no lo es tanto.
Y bueno, estábamos nuevamente en una explanada, pasando una falsa cumbre y aproximándonos a la negrura del morro que es la cumbre del mítico Leonera.
Como mi humanidad lideraba la cordada, intente encontrar el sendero en este morro, pero no encontré el mejor camino. Mario me paso, encontrando algunos lugares y rocas mas fáciles. A la mitad del morro, desde arriba le digo a JM que este no era el derrotero indicado, que buscara otro mas a su derecha. Me dice: -cancha de carreras se tapo-. ¿Qué vamos a hacer, en mitad de un morro que estaba algo feo, a punto de llegar arriba, sin que podamos hacer algo mas que aguantar y sobreponernos a las nubes que ya comenzaban a apoderarse del sector? Nada pues, estábamos muy cerca de la conquista, y yo no estaba en una posición para descender y abortar. Solo quería subir, mas que a la cumbre, para encontrar un sendereo claro y “sencillo”. Solo dije: -sube weon, busca sendero y sube-.
Luego de 20 minutos de espera apareció JM. Entre lo complicado del lugar mas la lentitud con que funcionaba mi amigo, la cosa estaba como tortuga. 10 minutos después coronamos la cumbre... he hicimos historia (para CAUCEN y para nosotros).
Fuertes abrazos, mucha emoción y un evidente cansancio de mis amigos. Personalmente estaba muy feliz, emocionado hasta el tuétano. Si, algo cansado, pero me encontraba muy bien.


Lo hicimos corto, dado que las nubes nos amenazaban, e iniciamos el descenso. Este ocurrió sin contratiempos, salvo que la nubosidad nos cerro el camino, caminábamos pero sin ver a donde. Ya en Cancha de Carreras se despejó, apareciendo a veces el sol, siendo una caminata entre el frío y el calor, entre nubes y sol. El cansancio ya hacia mella en el grupo, las horas de caminata en altura agotan. Ya a mitad de Cancha de Carreras yo iba mas lento, necesitaba descansar. En un minuto nos detuvimos, tiramos al suelo y dormitamos unos 15 minutos. Esto fue revitalizador.
Después de 11 horas de aventura volvimos a nuestro campamento, en la laguna. Costosamente desarmamos el campamento, rehicimos las mochilas y partimos a la ciudad, felices pero contentos.
Unas hamburguesas, papas fritas y cocas colas animaron nuestros cuerpos de guerreros en la YPF.

jueves, octubre 04, 2007

Por el rey y por la vida

El año es 1492. El lugar es el macizo del Vercors en la región francesa del Delfinado. Las palabras son las del primer alpinista "oficial" de la historia en el primer relato de su empresa: el soldado de ventura Antoine de Ville, tras alcanzar, por orden de Carlos VIII de Francia, la cima del monte Aiguille, la famosa montaña con forma de mesa, de 2.097 metros y de paredes verticales, considerada "innacesible" por los antiguos."Es la ruta más espantosa y terrible que yo haya jamás recorrido. Por media milla usamos las escalas... pero la cumbre es el lugar más encantador que se pueda imaginar... Bauticé la montaña en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y en nombre de San Carlomagno, en honor al Rey. También hice celebrar misa y eregir, en los ángulos del altiplano, tres grandes cruces".De Ville y la decena de compañeros de expedición habían destruido el mito de la inaccesibilidad del monte Aiguille, y enviaron con un mensajero la noticia de la victoria al parlamento de Grenoble, el mismo año del "descubrimiento" de América, el año que señalaba el inicio de la Era Moderna, y que también apunta al comienzo de la historia del desafío de las cumbres, una historia hecha de horizontes siempre más difíciles de alcanzar, y de un frecuente perfeccionamiento del cuerpo, la mente y la técnica. Una historia de mitos destruidos y de límites por empujar.Cerca de la mitad de aquellos "héroes" que siguieron el ejemplo de Antoine de Ville encontró la muerte en la montaña: una confirmación de la ley de las probabilidades. Mientras exista la fuerza de gravedad, el juego al límite de las probabilidades humanas será siempre un desafío a la muerte. La otra mitad de los "héroes" no era más valiente que sus compañeros caídos, sino más afortunada. George Winkler, Paul Preuss o Hermann Buhl quizás hoy no serían figuras legendarias si hubiesen muerto de viejos en su lecho, o si aún estuviesen entre nosotros.Visto del este, el monte Aiguille es impresionante. En comparación, todas las otras montañas circundantes parecen fáciles. ¿Por qué, entonces, el rey Carlos VIII, mientras se encontraba de viaje en Italia, dio órdenes a sus hombres de intentar la escalada de este torreón de roca "imposible"? ¿Capricho? ¿Curiosidad? ¿Deseo de conquista? Tal vez.Con el inicio de la Era Moderna había también explotado la voluntad de conquista y el espíritu de aventura. El hombre quería subyugar definitivamente la Tierra. Para los europeos esto tenía una connotación de misión. En el diario de De Ville no se encuentra traza alguna de la gloria estética que habrían sentido un Petrarca o un Leonardo Da Vinci en la ascensión.Aquí había llegado a la meta un conquistador, un destructor de tabúes, un soldado de ventura. Un héroe. Si Antoine de Ville llegó a interpretar el papel de "primer alpinista", lo hizo en excelente forma. Como un alumno modelo. No obstante la fatiga, la extrema dificultad representada en esos tiempos por escaladas de este tipo, y los problemas que siempre surgen entre los miembros de una expedición, él superó brillantemente cada obstáculo, dirigiéndose directo a la meta. Para él no se trataba de un descubrimiento y ni siquiera de una exploración, o de la apertura de una ruta. Es más, quiso poner en guardia a cualquier posible imitador. La cosa importante era más que nada la conquista en sí. La escalada a la cumbre como misión sagrada... El hecho es escalar por escalar, por el llamado, por el afán en sí mismo... Ése es el síntoma, lo que define la esencia del entonces naciente alpinismo.

El Ojos del Salado

Mauricio Purto El Ojos del Salado, de 6.893 metros, es la cumbre más alta de Chile y el volcán más alto del mundo. En varias expediciones nos abocamos a las montañas del desierto culminando con el ascenso al Ojos del Salado, los Ojos de desierto, los Ojos del Salar, enclavado en yermos páramos, que huelen a desamparo y donde se elevan los volcanes más altos de la Tierra y las máximas alturas de Chile, en una región que concentra más de 35 cimas de más de seis mil metros.Dicen que aquí se acuñó el nombre de Chile. "Chiri-Chiri" exclamaban los nativos que acompañaban la comitiva de Almagro, Diego. "Chiri-Chiri" o frío-frío... el frío que los calaba en su cruce de la cordillera de los Andes para entrar al territorio que hoy es Chile, por el paso de San Francisco, a más de 4.200 metros de altitud, desfilando a los pies del Ojos del Salado, cuya magnitud quizás no sopesaban, como tampoco la del desierto que tenían por delante, el más árido del planeta (el de Atacama) antes de llegar al primer oasis.Una aventura mucho más intensa de lo que significa hoy un ascenso del Ojos, cuando no se sospechaban sus 6.893 metros. Sólo en 1883 hubo interés colectivo por mensurar las montañas del desierto. Entonces, el presidente Santa María creó la Comisión Exploradora del Desierto. Su jefe fue Francisco José San Román, quien contaba con el apoyo del geólogo sueco Lorenzo Sundt. Entre 1883 y 1889, y con once campañas a cuestas, San Román publicó dos tomos con el resultado de su trabajo. Allí se dio cuenta, en forma primigenia, de la altitud del Nevado de Pissis como tercera cumbre americana (6.778 metros), así bautizado por él, que ignoraba los dos nombres autóctonos de este macizo: Pillanhuasi o Nacimientos de Jagüel.Vinieron luego las acuciosas investigaciones topográficas de Luis Riso Patrón (1869-1930), principal figura de la exploración y cartografía de los Andes chilenos y las regiones fronterizas. A cargo de la Comisión Chilena de Límites, el riguroso Riso Patrón había preparado un documento a la Sociedad Geográfica Norteamericana, en el que afirmaba con notable justeza que "el Aconcagua no tenía 7.000 metros sino 6.960 (confirmado hoy), y era seguido por el Ojos del Salado, de 6.893 metros; el Nevado de Pissis, de 6.778 metros; el Huascarán en Perú, de 6.768 metros, y el Tocorpuri, de 6.755 metros (se omite aquí el gran Cerro Bonete, de 6.807 metros). Impresiona la minuciosidad y la precisión del implacable teodolito de Riso Patrón. Luego de tantos años, sus mediciones sólo han terminado por confirmarse.La Comisión Argentina de Límites que daba al Aconcagua 7.021 y 7.035 metros tuvo que ceder frente a las mensuras de Riso Patrón, confirmadas en 1956 por el geodesta argentino Eduardo Baglietto, que entonces trianguló nuevamente al Aconcagua, asignándole 6.959,7 metros.Ese mismo año, el carismático Adams Carter, extinto editor del American Alpine Journal, y quien vino varias veces a Chile con el apoyo de Agustín Edwards Budge, entonces director de "El Mercurio", confirmó las mediciones precisas de los pioneros. Junto a su esposa Anne y el topógrafo Peter Weaver, además del chileno andinista Roberto Busquets, en pleno invierno de 1956, entre el 9 y el 31 de agosto, operaron en la comarca situada al noroeste del Ojos del Salado. Terminados sus trabajos, el informe fue entregado al Instituto Geográfico Militar chileno para su verificación, "el cual reconoció que no podrían tener un error de más de tres metros". La cifra final de la altitud del Ojos del Salado quedó fijada en 6.893 m, que excede mínimamente a la cifra entregada otrora por la Comisión Argentina de Límites (6.880 metros) y a la medición pionera de Riso Patrón (6.863 metros).Pero las montañas no son su altura. Y un viaje al Ojos excede cualquier parámetro. Más allá de iluminismos de turno que cambian la altura de las montañas, porque la fantasía es más indulgente que la realidad.

jueves, julio 12, 2007