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martes, febrero 09, 2010

Así con la cosa...

Varios meses han pasado ya desde la última publicación, y a la vez varias cosas han pasado en varios aspectos de mi existencia y de mis proyectos.

Finalmente termine mi carrera universitaria, no se si “oficialmente” soy psicólogo… pero termine todos y cada uno de mis ramos y de formas algo (o bastante) anecdóticas: los ramos “normales” fueron terminados un día domingo con un llamado telefónico a 2800msnm mientras bajaba con un curso “Sergio… te llamo para informarte que pasaste el ramo de Desarrollo Organizacional con un 5,5 en el examen”. Obviamente no me lo creí y así se lo hice ver a la profesora- “¿Es una broma?”-. Pero no era broma y de esta forma (poco tradicional) termine esta parte.

Y la última, los complicados y eternos Electivos Deportivos. Termine eso entrenando algunas semanas 5 días en ración doble; o sea, 15 horas semanales, más las salidas los fines de semana. Agotador pero quede “más fuerte que el vinagre”. Lo último que rendí en la Universidad: una prueba de abdominales y otra de flexión de piernas. ¿Alguien termina su carrera de esta forma? Yo.

y… ¿la empresa? Ufff… mucho ha sucedido. Tenemos nombre, dominio, web… y estas semanas seremos una Sociedad legalmente constituida. ¿Qué falta? CLIENTES Y QUE ENTRE DINERO!!!! Puras inversiones… pero ya vendrá. La verdad el punto flaco está en el marketing, en cómo llegar a nuestro cliente. Estamos utilizando la web, Facebook (recordé que debo actualizarlo esta semana) y una lista de correo de unas 120 personas, pero fuera de unos 8 correos preguntando precios y una o dos empresas solicitando cotizaciones… nada, aun no vendemos nada L. Paciencia. Pero al verdad ya me empieza a urgir el empezar a ganar dinero… HAY QUE VIVIR DE ALGO. Si bien me ha tocado uno que otro trabajo como instructor, eso va a mi “cuenta de ahorro” (ya que se va acumulando a la deuda que me tienen) que se empina casi a los $700.000.

En fin, noticias relevantes:

- Cumbre del Cerro Marmolejo, 6108msnm, conseguida.

- Estoy en franco diseño de la Consultora de Psicología Deportiva. Espero en una semana aprox tener el sitio listo.

- Me hastié de “la lolita” que ya llevo más de un año persiguiendo… 0 interés o algo del otro lado. No hay nada que la montaña no cure… y puede traer algo más. La cosa no funciona de esta manera.







miércoles, julio 22, 2009

Chacayazo


El sol nos daba el aviso de un día despejado y caluroso, una muy buena jornada. La marcha no fue muy extensa, al lugar de campamento de la semana anterior (Curso de Técnicas Invernales) demoramos 1 hora y media incluyendo unos buenos minutos que me quede parado charlando con amigos de Cuerpo de Socorro Andino que encontré por allá. Con tan poco tiempo caminando evaluamos y nos fuimos al plateau del Chacaya, esto significaba subir una pendiente empinada, cosa que en hora u hora 20 superamos sin dificultad.

Llegamos y manos a la obra: debíamos construir una cueva de nieve para al menos 3 personas. Todos trabajando por turnos, encontrándonos muy luego con dificultades: bajo la nieve la pendiente era fuerte por lo que encontramos rocas y tierra muy luego. A eso sumar la mala planificación del lugar donde emplazamos la cueva, al lado de una roca grande… esto mas tarde nos traería otras complicaciones. Teníamos una cueva como para 2 personas, así que empezamos a cavar otra a unos metros con el objetivo de luego unirlas. Finalmente y después de 6 horas de paleo terminamos nuestra caverna de nieve. Gracias a la recurrente aparición de rocas nuestro refugio debió ser extremadamente grande (sin las rocas podría haber albergado a unas 8 o 9 personas).

Nos acomodamos en nuestra nueva morada. A mí me toco una “pieza”, pero lo que tenia de espacio hacia los lados le faltaba en altura. Cocinar y comer ahí no fue muy grato, aunque la comida fue excelente en todos los “ambientes” de la cueva. Si hay algo en que destaca nuestra cordada es en la buena alimentación y en una alegre hidratación. Por mi parte el menú fue un arroz a las finas hiervas, con curry y champiñones, eso con una salsa de cebolla, chorizos y crema; una bomba calórica muy necesaria para lo que estábamos haciendo. En el otro ambiente toco carbonada, porotos y choritos con picante. Luego de eso y de conversar un rato, o más bien gritarnos (la nieve absorbe mucho el sonido) nos fuimos quedando dormidos.

En medio del necesario descanso estaba cuando escucho que mis compañeros conversan y bla bla bla. ¿Qué había pasado? Ratones nos habían invadido en una clara rebelión animal. Como pusimos el refugio al lado de una gran roca, los ratones tenían sus madrigueras ahí al lado y durante toda la noche fueron molestando. Por suerte mi “pieza” no fue invadida por ningún ser de orejas grandes, así que pude dormir más y mejor que el resto. Por lo mismo nos despertamos y levantamos más temprano de lo presupuestado, lo que nos dio tiempo de empezar el día lentos y relajados. No teníamos apuro, la jornada no iba a ser muy larga, lo que no quitaba que fuese exigente físicamente. A eso de las 9 emprendimos el camino hacia la canaleta. Metro a metro avanzábamos sin mayor dificultad, salvo uno que otro desprendimiento de rocas.

Así llegamos al término de la canaleta, justo cuando el viento comenzaba a sentirse. Ya todos arriba, la primera avanzada (Martin, Mauricio y David) partió hacia la ansiada cumbre, distante a unos 15 minutos. Luego partimos Beny y yo, y así toda la cordada logro hacer cumbre en el cerro Chacaya. Loa abrazos, saludos, celebraciones y fotos. Los minutos volaron y comenzamos el descenso. El trecho de regreso del la cumbre a la canaleta no es recomendable con crampones, hay sectores con piedras y rocas que complican un poco con estos juguetes.

Lo más complejo fueron los primeros 15 metros de la garganta, una verdadera pared de nieve algo dura. Debimos bajar “desescalando” de cara a la montaña, luego poco a poco la pendiente disminuía y la nieve blanda ayudaba bastante a bajar. Ya al final de la garganta nos volvimos a encontrar con la patrulla del Socorro Andino. Desde acá el descenso se realizo con la técnica milenaria del “culo patín”. El trecho que hicimos ascendiendo en más de 1 hora nos demoro 5 a 10 minutos bajar. Fuera de la rapidez, lo pasamos genial.

Desarmamos el campamento, calentamos agua para un mate, unas sopas, comimos unas galletas y finalmente destruimos la cueva (para que nadie cayera y se accidentara). Mochilas al hombro, caminamos 10 metros y nuevamente… “culo patín”, y así llegamos en menos de 1 hora desde el plateau a la caseta de CONAF.







lunes, junio 22, 2009

Laguna del Morado

¿Que hacer el fin de semana? Varias opciones pasaron por nuestras mentes, pero al final gano la idea de ir a intentar subir el cerro Union, en el Cajon del Cerro Arenas. La idea tambien era enfrentar al grupo a la situacion y experiencia de desenvolverse en terreno nevado, y probablemente con tormenta, en un "ambiente" controlado, ya que estariamos a unas horas del transporte y asi poder escapar con cierta facilidad.

Luego de algunos atrasos, a las 10:00am finalmente nos juntamos todos. En esta oportunidad eramos 5: Martín, David, Mauricio, Paola y yo.

Llegamos a Baños Morales con un buen dia, un sol precioso. Seguimos el camino en la camioneta de David pasando por el cabrerio, subiendo por el "caracol", parando y siguiendo unas 3 veces. Pensabamso que el acmino estaba malo, nos bajabamos, arreglabamos el equipo, la Paola se iba caminando y nos dabamos cuenta de que la camioneta podia seguir. Otra vez arriba y a pasar a buscar a la Paola, que ya habia avanzado varios metros.



Caminamos mas de 3 horas. A mitad de camino nos separamos, yo que quede con la Paola para apoyarla ya que le cuesta, es algo lenta y necesita continua motivacion. Poco a poco el sol se fue escondiendo, perdimos su calidez transformandse todo. Aparecio el frio y el viento, ya habia mas premura de avanzar rapodo y llegar al glaciar, donde ibamos a instalar nuetsro campamento.


Aun con algo de luz (prero no directa del sol) nos encontramos los 5 y subumos a la laguna. Bajamos las pesadas mochilas y nos dispusimos a armar carpas e instalarnso como Dios manda. Tarea que siempre complica con las carpas Junbo Hause de Lippi, pero que luego se agradece con el espacio y confortabilidad que brindan estas carpas. Yo decidir dormir en la carpa de David, prefiero dormir solo y con espacio que acompañlado y apiñado como animal, y con mas razon si tenia mi saco de plumas que aguanta -15° C.


Domingo en la mañana, me despierto luego de una placida noche. Mauricio anda afuera sacando fotos y ya me advierte del panorama: esta feisimo. Viene una tormenta tarde o temprano, el cielo esta cubierto por nubes bajas, grices y cargadas de agua. Esto significa que en cualquier momento empezara a caer nieve, empezara una tormenta. La opción de subir el Union queda relegada ante la complicacion climatica. Considerando la inminente tormente, que la velocidad de escape del grupo no es muy grande, y sobre todo que si cae nieve el camino podrioa congelarse, la camioneta no es 4*4 no tiene cadenas.

Poco a poco fuimos desarmando, todo mientras aprovechabamos el lugar, visitabamos la laguna congelada y el glaciar, los seracs y las cuevas de hielo.

Empezo a nevar por lo que debimos apresurar el desarme y el arranque. La nieve ya habia puesto una capa extra en el suelo, los senderos se habian borrado al tiempo que costaba caminar debido a que nos hundiamos (unos mas que otros la verdad).



Mas de un porrazo- caida nos amndamos cone l hielo que se habia formado ya en la parte baja del trayecto, por suerte sin mayor consecuencia que el dolor de la caida y las risas de todos.

El paisaje en oportunidades era maravilloso. De esta forma se paga el esfuerzo de andar por estos lugares.

Llegamos a la camioneta todos juntos, sin problemas y a muy buena hora. Esto nos permitio pasar al Canelo y comer unas perfectas empanadas. El lugar (Hostal el Cenelo) no era barato, pero si de de muy buena comida.

A la salida de esto nos dimos cuenta que David habia perdido su camara... dias despues buscandola ya en la ciudad, no aparecio. Lo que mas duele es haber perdido las fotos.




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viernes, febrero 22, 2008

Leonera... ya es realidad









Miro el reloj, marca las 13: 30 del Lunes 14 de enero. He llegado a la cumbre del cerro Leonera, de aproximadamente 5000msnm., luego de 8 horas de ascenso, desde los 3500metros, en la Laguna de Piuquenes. La alegría de llegar a este punto es enorme, si bien en algunas oportunidades he sobrepasado la cota de los 5000, esta es mi primera cumbre de esta magnitud, todo un logro, un hito en la vida de un andinista.
Por mi rostro corren un par de lagrimas, escondidas bajo mis gafas, que indican en parte lo importante, emocionante y fuerte del momento para mi. El haber llegado a este lugar, prácticamente corriendo, sin complicaciones y en perfecta condición física, es para estar aun mas alegre (dado que en las próximas semanas enfrentare desafíos aun mas fuertes y desgastadores; y también son reflejo del sacrificio en los entrenamientos en los últimos meses, la constancia, etc.).



Esta aventura se comenzó a gestar hace cerca de un mes, luego de un entrenamiento con José Manuel pasamos a comernos unas empanaditas, completos y bebida. La perfecta dieta del deportista. Coordinamos una salida al Pintor que quería hacer con un amigo cercano, el cual quería introducirse en el montañismo, y que mejor que este cerro, un clásico del andinismo de la zona central, por su facilidad se acceso, poca dificultad física y considerable altura (llegar a los 4.200 metros es bastante sencillo, salvo por las condiciones de puna que afectan en el lugar). Así que quedamos en realizar esta salida, aunque faltaba bastante. Sinceramente lo había olvidado y esos días iba a estar realizando una travesía entre las reservas de “7 Tasas” y “Altos de Lircay”, pero un resfrió me obligo a restarme de esto, cuando me llama el JM y me recuerda el “compromiso”. Obvio que me anime, era una salida entretenida, no desafiante, pero a un lugar que siempre es interesante visitar

Día sábado, 0630 nos reunimos y partimos. Luego de las afamadas curvas, llegamos a La Parva, nos costo encontrar el camino correcto. Finalmente, con mucho esfuerzo, algunas panas de la camioneta (que se apuno), llegamos al “estacionamiento” bajo el Portezuelo del Franciscano. Teníamos una ardua jornada por delante: 10 minutos de caminata. A los 30 minutos ya teníamos el campamento armado, Jose Manuel dentro de la carpa dormía una “siesta matutina”, mientras Mario y yo nos tiramos a descansar en el descampado. Todo un espectáculo montañistico. Como diría el gran Profesor Rosa, “hay que darse un lujito” de vez en cuando.
Luego de almorzar una pasta de arroz, nos volvimos a tender. Las moscas y coliguachos molestaban, hicieron de mi siesta algo molesta. También no me dejo dormir el estar pendiente de ver si descendía Miguel por la Falsa Parva, dado que el andaba por el sector subiendo el Leonera. Alrededor de las 18:00 vi a alguien con ropas similares bajar, pero la modorra y comodidad brindadas por mi saco y colchonetas hicieron que ni me moviera. Era el, lo supe días después.

A la hora de preparar la cena tuvimos problemas con el anafre a bencina: murió. Hasta ahí había llegado la cena, solo sobrevivir con las raciones de marcha o alimentos que no necesitaran cocinarse.
Mas tarde divisamos a un sujeto que estaba hacia un buen rato en el portezuelo, así que fui a ver si tenia el mencionado adaptador. Terminamos de muy buenos amigos, nos presto su anafre, cocinamos, tomamos te y nos pegamos una buena conversa. Aquí nos comento la ruta y tiempos para el Leonera, y como Mario estaba entusiasmado con esto, de a poco fuimos prendiendo. El itinerario se adaptaba al tiempo disponible, mas la idea de al fin hacer mi primer 5000, y como me servia para aclimatar para mi próxima Expedición al volcán San José, termine aceptando, aunque me complicaba porque no andaba con mis botas. Pero bueno, hay que atreverse en esto, el que no se atreve no sube el cerro.

Partimos a las 5:30 desde la laguna del Franciscano (o de Piuquenes... nadie nunca tiene un argumento firme para definir el nombre de esta ni el portezuelo). Comenzamos a oscuras. Mario un tanto arisco, se fue por un sendero alterno al mío y de José Manuel, y bueno a esa hora los senderos eran apenas reconocibles. Llegamos a la Falsa parva ya con algo de luz, me detuve a sacarme el abrigo, quede solo en polera y de ahí a apurar el paso hasta el refugio y el Pintor. Entre medio les dije a los chicos ( o mas bien plentie el no pasar al Pintor por motivos de tiempo, para tener mas probabilidades de cumbre en el Leonera). En conjunto decidimos pasar de largo a nuestro 5000.
Ya en el refugio, el amanecer nos encontró. Los primeros rayos de sol comenzaban a despuntar y poco a poco comenzarían a calentar nuestros cuerpos (que si se detenían, el frío atacaba). Seguimos dándole, yo delante imponiendo un ritmo rápido (gracias al entrenamiento, gracias a la buena aclimatación con que ya cuento y al apuro para lograr al cumbre exitosamente), atrás José Manuel o Mario, intermitentemente.
Pasamos raudos por las faldas del Pintor, y aquí ya se notaba la falta de experiencia en altura de Mario (buen deportista, corre medias maratones y sube cerros trotando) y la mala condición física de José Manuel.
Cancha de carreras, ningún esfuerzo físico, solo algo de orientación y lograr encontrar el sendero que continuamente se perdía. Se gana y pierde muy poca altura.
Luego de este eterno sector, que mas que físico exige paciencia, llegamos al mentado filo, que a algunos les da algo de cuco. Lo siento, pero este “filo” o paso de roca, en montaña... no es nada. Hasta el paso de roca del Cruz es mas peludo.
Bueno, aquí, luego de unos 15 minutos, salimos por un sendero que bajaba a unos penitentes,: nos perdimos. Si bien era un sendero bien marcado, no era el indicado para nuestro objetivo. Luego de un rato de explorar y deliberar, la cosa termino en que debíamos subir, mas nunca retroceder! Subimos, paralelos a los penitentes en un comienzo, para luego meternos en un acarreo rocoso, empinado. En un punto la cosa se ponía muy fea, por lo que Mario subió un poco mas, para ve si encontraba algo. El sendero debía pasar por arriba o por el lado contrario a la cadena montañosa por la que íbamos, pero por donde estábamos, por esa cara, definitivamente no. Le teníamos poca confianza al muchacho, es algo impulsivo. Pero... cuando desde arriba nos indico que lo había encontrado, no le creímos, pero no teníamos otra que subir. Ahí estaba nuestro sendero. Contentos, dichosos fueron nuestros rostros, y es que la verdad por donde veníamos, la cosa estaba muy fea.
Acá ya José Manuel no iba muy bien, se le notaba lento, cansado. Pero aun habían ganas y fuerza. Ya nos iba quedando menos, Mario siempre muy positivo, motivado, aseguraba que faltaba muy poco, prometía y apostaba por tiempos muy cortos... pero en montaña, y a casi cinco mil, lo que parece muy cerca no lo es tanto.
Y bueno, estábamos nuevamente en una explanada, pasando una falsa cumbre y aproximándonos a la negrura del morro que es la cumbre del mítico Leonera.
Como mi humanidad lideraba la cordada, intente encontrar el sendero en este morro, pero no encontré el mejor camino. Mario me paso, encontrando algunos lugares y rocas mas fáciles. A la mitad del morro, desde arriba le digo a JM que este no era el derrotero indicado, que buscara otro mas a su derecha. Me dice: -cancha de carreras se tapo-. ¿Qué vamos a hacer, en mitad de un morro que estaba algo feo, a punto de llegar arriba, sin que podamos hacer algo mas que aguantar y sobreponernos a las nubes que ya comenzaban a apoderarse del sector? Nada pues, estábamos muy cerca de la conquista, y yo no estaba en una posición para descender y abortar. Solo quería subir, mas que a la cumbre, para encontrar un sendereo claro y “sencillo”. Solo dije: -sube weon, busca sendero y sube-.
Luego de 20 minutos de espera apareció JM. Entre lo complicado del lugar mas la lentitud con que funcionaba mi amigo, la cosa estaba como tortuga. 10 minutos después coronamos la cumbre... he hicimos historia (para CAUCEN y para nosotros).
Fuertes abrazos, mucha emoción y un evidente cansancio de mis amigos. Personalmente estaba muy feliz, emocionado hasta el tuétano. Si, algo cansado, pero me encontraba muy bien.


Lo hicimos corto, dado que las nubes nos amenazaban, e iniciamos el descenso. Este ocurrió sin contratiempos, salvo que la nubosidad nos cerro el camino, caminábamos pero sin ver a donde. Ya en Cancha de Carreras se despejó, apareciendo a veces el sol, siendo una caminata entre el frío y el calor, entre nubes y sol. El cansancio ya hacia mella en el grupo, las horas de caminata en altura agotan. Ya a mitad de Cancha de Carreras yo iba mas lento, necesitaba descansar. En un minuto nos detuvimos, tiramos al suelo y dormitamos unos 15 minutos. Esto fue revitalizador.
Después de 11 horas de aventura volvimos a nuestro campamento, en la laguna. Costosamente desarmamos el campamento, rehicimos las mochilas y partimos a la ciudad, felices pero contentos.
Unas hamburguesas, papas fritas y cocas colas animaron nuestros cuerpos de guerreros en la YPF.

lunes, junio 18, 2007

COCHAMO!

Finalmente pude subir el video.
Apredi: no se pueden subir videos de mas de 100 megas, y 10 minutos de duracion.













viernes, marzo 09, 2007

Ascencion al Planchon (completa).


Un ultimo respiro, el ultimo paso, y finalmente llego a la cumbre, al filo del cráter del Planchon, que nunca supimos cuanto tenia de altura, pero le calculamos unos 4000 o 3900msnm. La vista es grandiosa. Pero la verdad, a mi parecer, no parece un “cráter”, no me parece haber llegado al cráter de un volcán activo, mas bien el paisaje parece un montón de cerritos chicos y nieve. Solo 3 pequeños cráteres, que si me fijo bien (dado que soy medio cegaton, ando sin mis lentes y mas encima con las gafas), sueltan una fumarola, no muy abundante, pero la tienen.
El nico se fija en la hora, 9:15 de la mañana. Demoramos 6 horas, tal como nos habían dicho el día anterior. Pero, la aventura comenzó días, semanas... tiempo atrás. Y es mejo aclarar la cosa, mas cronológicamente.

Nicolás, luego de algunas salidas, conversaciones y participaciones en el taller de montañismo que dictamos, nos propuso (hace mas de 2 meses), subir al volcán Planchon, volcán que estaba dentro de los terrenos de su abuelo. Por problemas de información, nunca pudimos concretar su participación y que exponiera sobre el volcán en una reunión del Club (http://www.clubandino.redraes.cl/). La cosa fue quedando ahí, pero la idea se mantenía. Esto, hasta hace unas semanas, cuando le mande un correo (ya que lo había conseguido) a Don Nicolás, preguntándole del tema. Por este medio fuimos concretando la fecha y demás detalles, hasta que se dio la fecha definitiva (o mas bien, fecha mas concreta). Partiríamos el lunes 22 de enero. Perfecto. Luego, los últimos días, la cosa fue cambiando, hasta quedar en que partiríamos el martes. Y bueno, todo muy bonito, muy interesante, pero yo me comencé a calentar con al salida, e investigue como siempre, sobre el lugar. Cerca del Planchon esta el Peteroa y el Azufre (otros 2 volcanes; pero me parece k son el mismo, solo k Azufre es llamado en Argentina), por lo que le fui diciendo al Nico que fuéramos de pasadita al Peteroa, solo significaba un día mas de expedición, otra jornada mas de aventura. Nunca me respondió sobre esto. Solo quedo en una idea, que... algún día será concretada.
Prosiguiendo, la cosa termino de la siguiente manera: partiríamos el lunes en la tarde, a eso de las 15:00, dado que el vehiculo debía regresar y pasar antes de las 20:00 por el puesto de carabineros- SAG. Iríamos 4 personas, y debíamos volver el miércoles, ya que uno de los expedicionarios debía presentarse el día Jueves a las 09:00 como testigo en un pleito judicial. O sea, ninguna opción del Peteroa. Bueno, había que aceptar la situación , si al final la cosa era salir, conocer, vivir aventura y mas adrenalina.
Sin mucha coordinación, parto el lunes a primera hora. Antes de partir debía hacer algunos tramites: ir a dejarle unos dvd a mi tía, y ver en la Universidad papeleos de ramos. Hice lo primero, lo otro lo pregunte por teléfono y no tenia para que ir; una suerte, porque la verdad ya no me daba el tiempo. Llegue justo a la hora al encuentro con Rodrigo, uno de los expedicionarios. Solo habíamos hablado por teléfono (muy gay, pero parecía una cita a ciegas). La cosa fue bien cómica, ya que mientras daba vueltas por el Terminal, de repente veo a un loco tomando y llamando por celular, me acerco y le digo –“Rodrigoo!”-, este como que me mira pero pasa de largo, quedo extrañado, pero podía ser. Duda me causo de que llevara un piolet en la mochila. Un minuto después, el mismo loco llamando por teléfono (mas que gay, esta situación parece un chiste de esos de capítulos o “actos”), siento el mío vibrar, contesto – Sergio, ¿dónde estas?, acabo de llegar al Terminal-, a lo que el contesto –ey, aquí estoy!-, levanto la mano, nos miramos y... (romántico, ¿no?)nada, ahí caímos en cuenta de que habíamos pasado al lado y no nos habíamos reconocido. Igual, medio jil mi compañero, si andaba con una mochila de 110 litros casi llena, 3 piolets en ella, lo llame por su nombre 2 minutos atrás... pero bueno, ya nos habíamos encontrado, ahora a viajar.
Me había citado en el Terminal Alameda, pero este s casi exculivamente para la 5° región (y de Tur Bus casi). Con esto ya me daba la idea de que mi amigo no era muy docto en viajes. Yo pensaba que era de Curico y se manejaba en la cosa de los buses. Nada, luego fui dándome cuenta de que no cachaba mucho de terminales ni buses, de que era algo menor que yo (tenia 20), algo “chico” (y no es que me este poniendo tan viejo ni carreteado). Nos cambiemos de Terminal, compramos los pasajes y salíamos en unos 10 minutos. Fuimos a buscar el bus, subimos las mochilas y pasamos a un kiosco a comprar bebidas. Aquí, luego de bastante rato, me atendieron: una mineral y un jugo de manzana. Rodrigo iba a comprar cuando me dice –oye, se fue nuestro bus-, - noo, si esta ahí, es ese- y le apunto. –No, si ese no es, se fue-, y partimos corriendo. Llegamos justo, se había movido unos 10 metros de donde estaba estacionado. Suerte. Subimos corriendo, nos sentamos y fuimos conversando algunas trivialidades.
Nos bajamos en Teno, unos kilómetros antes de Curico. El Nico debía pasarnos a buscar aquí, para luego ir a su casa. Y así fue, llego el Nico, en una camioneta que a mi me pareció algo grandotota. Subimos, pasamos al supermercado a comprar las raciones de marcha y algunas otras cosas para comer. De ahí, a la casa del Nico. Impresión: si, tal como me habían dicho, mi amigo era un huaso. Casa patronal, como 4 camionetas grandotas, una cosa como establo o algo así, a unos 10 metros de la casa, pasillos enormes, como 2 comedores, etc.
Nos fuimos a comer de una, la entrada era un pescado o algo asi. Debi disculparme, pero mis mañas no me dejaban comerlo. La verdad la abuela del Nico me cacho la mirada y se dio cuneta de mi “impacto”. Pase al plato de fondo, unos porotos granados que estaba deliciosos. Solo un plato, aunque me ofrecieron otro, pero había que moverse en un rato mas. Además que no acostumbro a comerme 2 platos de porotos. Luego, una sandia. En medio de esto llego Cesar, el 4° integrante. Ahí me entere que había sido el profesor de Historia en el colegio de el, conocía bien a la familia, se veía muy amistoso.
Me cambie de ropa, me puse mi trajecito de montañista, el resto lo deje guardado en una bolsa. Cargamos las mochilas y partimos hacia la cumbre. Nos esperaban unas 3 horas de camino hacia el interior de la cordillera.
Llegamos, nos dejaron en una casa “de palos”, un enclave de arrieros.
Ahí decidimos caminar un poco, para adelantar camino del día siguiente. Encabece la marcha, con animo y fuerza, a los 15 minutos, frente a una cascada y a un monte que se venia, le pregunto al nico -¿aquí estará bien?-, y era que 1, ya estaba cansadísimo, y 2, que el lugar realmente estaba para quedarse. Con pastizales, agua al lado, y leña cercana. El nico dijo que si, que mas allá (después de la loma) había solo roca y piedras. Y nos quedamos... y avanzamos la nada misma. Armamos la carpa con Rodrigo, mientras Nicolás y Cesar iban en búsqueda de la leña. Por suerte el Nico conocía el lugar y sabia donde había leña. En un par de minutos tenían una pira armada. Luego a hacer el fuego... para el asadito! Le dimos al fuego, ensartamos la carne, la pusimos a las brasas... y Dios mió, que rico que estaba. No se si era el hambre, el lugar, no lo se, pero como con ganas, me comí la grasa sin problemas, era un deleite. Comimos hasta saciarnos completamente, del hambre pasamos a la gula. Teníamos mucha carne, y mientras esperábamos a que el fuego estuviera bueno y que la carne se asara, hicimos una sopita con carne (ya que habíamos llevado una carne cocida)... la verdad entre todo eso, mas galletas y queque, esa noche quedamos locos comiendo. Pasamos a lavar las cosas, apagar las brasas y al tuto, que nos esperaba un día de caminata.
De a poco nos despertamos, yo lo hice en cuanto la temperatura me molesto y salí de una, ya que necesitaba ir al baño a cagar. Es costumbre mía el despertarme e ir al baño, no lo puedo evitar, es una necesidad que no se puede postergar. Me “descargue” y me quede afuera de la carpa. El resto de a poco fue apareciendo. Preparamos desayuno, desarmamos la carpa, armamos las mochilas y partimos. Caminar y caminar, el valle, los paisajes eran hermosos. Luego de un rato divisamos un grupo de cerca 15 cóndores que carroñaban alguna presa. Como iba de ultimo no alcance a sacar la cámara. Seguimos, y el paisaje seguía bello. Llegamos a una nieve espectacular. Era una cueva, una verdadera caverna de nieve, con varias salidas y entradas. Quede alucinado con la forma. El riachuelo que pasaba entre medio, los pastos que había dentro, era algo mágico, de sueños o libros de aventura. Tomamos fotos, paseamos dentro, la mascota se saco algunas fotos y finalmente, tomamos las mochilas y partimos. A unos 10 metros estaba la casa del “cuidador” de las compuertas del lago; cada ciertos años (creo que cuando hay sequía) va este personaje para abrir las compuertas.. Un poco mas allá, luego de unos neveros, aparece el volcán, nuestro objetivo. Pero, unos pasos mas y tenemos la vista completa: volcán y la laguna. Bajamos las mochilas, sacamos fotos y continuamos nuestro viaje.
Subimos y bajamos por quebradas un buen rato. En una de esas, Cesar encontró una roca con un fósil, la que dejamos escondida para recoger al regreso... y continuamos.
Al caminar por este pequeños “montes”, en una de esas subidas y bajadas, pasamos por unas vegas (extenciones de pastos, humedales... con agua cercana.. lugares para que animales pasten), y a unos metros unas aves, onda gaviotas montesas.
Y así seguimos, llegamos al otro extremo de las lagunas, en donde comenzamos a subir un “pequeño” acarreo, con calor, ya algo cansados, interminable. Luego de un buen rato subiendo, llegamos a la cumbre del acarreo. Metros mas tarde vendría otro. Este nuevo acarreo, lo fuimos subiendo, pero en vez de dirigirnos a su cumbre, al filo superior, lo tomamos en forma horizontal, haciendo travesía a lo largo. Grosso error, dado que si hubiéramos subido 10 minutos mas, llegando al fulo, el camino habría sido fácil, sencillo y rápido. Caminamos en situación compleja cerca de 1 hora, por las puras pelotas.
El objetivo, el cono volcánico, nos acompañaba en cada movimiento, junto a la belleza de las lagunas. Sin dudas, era un escenario magnifico. Si bien uno no puede ni debe quitar la mente de donde esta dando cada paso, en esta oportunidad era imposible: estaba ahí.
Finalmente, llegamos a donde queríamos, una meseta ya mas alta, mas cercana al volcán, y don lugares para acampara. Ahí yacían un par de hitos limítrofes, por lo que ... fui y volví a Argentina varias veces. Y sin mayor esfuerzo.







El paisaje era muy explicito: por un lado Argentina, con una geografía muy “plana”, mucho valle, meseta, lugares abiertos; Chile, abrupto, lleno de cerros altos, cordillera. Pero, luego de un poco de aire... había que seguir.
Le dimos un rato mas, paso tras paso, ya llevábamos unas buenas horas metiéndole chala y disfrutando del lugar. De esto ultimo, no me canso nunca. De verdad, soy un ENAMORADO de la naturaleza y de al geografía, de la obra de Dios.
Caminar y caminar, al rato llegamos a un lugar (obvio, siempre llegamos a algún lugar), una gran roca, una muralla, rodeada de otras mas bajas y otras que conformaban una pirca, para una carpa mediana, muy bien protegida del viento. Aquí descansamos y el Nico se fue a dar una vuelta (este loco no para nunca!; por algo lleva tanta comida), mientras los otros descansábamos protegidos del viento, y Cesar se pegaba una pestañada. Pensando... plantee avanzar un rato mas, acércanos mas al volcán, dado que aun era temprano, teníamos horas de sol, y así acortábamos la jornada del día siguiente, que venia muy pesada. Idea aceptada, mochilas al hombre... y démosle otra vez.
Habia que pasar por sectores de nieve, ya grandes. De hecho, por un lado, había una especie de... como se llamaba, si, algo como una cornisa de hielo. Caminando por ahí, nos encontramos con otros montañistas, algo mas “maduros”, y con un equipo de puta madre. Todos equipados, partiendo por zapatos plásticos, pantalones para nieve, todo muy colorido y caro (no será musho, digome yo!). También querían la cumbre del Planchon, uno ya había ido anteriormente. No me quedo claro por donde habían subido, me parece mucho que por el lado argentino, o sea, horas y cerros menos que nosotros. En el momento que los topamos, estaban haciendo una pirca con nieve... le ponían mucho color para mi gusto.
Unos 20 minutos después, encontramos un riachuelo y nos instalamos al lado. Si bien había una pirca, estar era muy pequeña, pero la carpa es buena y no era necesario hacer una. El lugar no parecía tener mucho viento (si se compara con lo que hay en el Pintor).
Pusimos carpa, Nico y Rodrigo se pusieron a cocinar, mientras Cesar y yo fuimos a ver el lugar. Aquí nuestra mascota se sometió a otra cesión de fotos... el siempre tan coqueo y fotogénico. Un rico arroz (una mezcla de arroz a la mexicana con chaufan) junto a carnecita que quedo del asado. Una rica comida, aunque se enfrió a los 2 minutos (sin exagerar). Y bueno, con una que otra piedrita, gracias al fuerte viento. De comer al saco, no paso mucho rato. Mas que el cansancio, la levantada de madrugada, el largo dia que se nos venia y lo complicado de estar afuera, nos mando a encerarnos de una. A las 7 ya estábamos guardados. Increíble... en plenas vacaciones, no me acuesto antes de las 2 de la mañana. Después de unas bromas, un chocolate... 7:20 y ya dormíamos.
La noche paso sin sobre saltos. El viento no se noto en la carpa (puta que son buenas!!!). No pasamos frío. Si me desperté en la mitad, otra vez. Pesadillas, sueños de aquel amor que aun me atormenta, que sigue pegado a mi, se manifestó en el sueño. Aunque se quiera, hay cosas de las cuales no nos podemos despegar, demora, pero en fin. A cerrar los ojos, había que dormir, que la noche seria corta.
3:30 y el despertador sonó. Cesar opto por quedarse, no se sentía capaz de subir... y sobre todo de subir y bajar. Era duro. Buena opción... los sabríamos mas adelante.
Unas galletas, pan, jugo, leche, cada uno distinto. Yo me comí unas galletas, gatorade y listo. Guardar las cosas, la ropa y a partir. Cerca de las 4:15 partimos. Todo oscuro, no había luna. Medio perdido, confié y seguí a los otros chicos, ellos guiaban. Era durísimo, muy parado, una acarreo eterno9, erecto hacia el cielo. Pero, el gozo era ese, el esfuerzo, las ganas. Poco a poco íbamos viendo parte de lo que la naturaleza nos daba por estar ahí, a esa hora.
Nicolás de repente comprendió donde estaba la laguna... lo que yo ya había visto hace rato, horas quizás. Era un triangulo gigantesco, que destacaba abajo, bien definido. Nico no lo había visto... era como buscar algo, que esta ahí, pero no verlo.




Alrededor de las 0600 empezó aparecer el sol, sus primeras señales. Poco a poco las cumbre se iluminaban. Un río de luz lo inundaba, buscaba abarcarlo todo. Comenzaba a apoderarse de cada rincón. Y aquí pudimos ver algo hermoso... el efecto, la sombra que provocaba el Planchon sobre lo que estaba a nuestras espaldas, una sombra enorme, hacia el infinito, un color violeta era la línea, que cruzaba cerros y a Curico.

3 horas demoramos en llegar a la ante cumbre, al fin del acarreo. Duro, muy duro. Pero lo habíamos conseguido. Pero seguía la aventura... y venia algo grande. De aquí a la cumbre, era un filo eterno. Era algo... feo, tétrico. Desalentaba el continuar, era peligroso.
















Un filo ya ambos lados, grandes caídas, de nieve y rocas. Si alguien se caía, el parar se veía mas que difícil. De verdad yo tenia susto, miedo. Pero estábamos ahí, no habíamos llegado hasta ahí para regresar sin al cumbre. Pero ahí mismo establecí que habría que evaluar bien la continuación, que en el momento que yo determinase que era mucho, la expedición llegaba hasta ahí. Y seguimos.
No eran mas de 50 cm por donde caminábamos, no era complejo. Pero uno se tropieza en lugares planos, por lo que el peligro estaba ahí. Cada paso debía ser pensado, pisado, asegurado. Una caída aquí podía significar... el caer por un filo. Íbamos lento, mas que por el cansancio, por el peligro. En ocasiones habían grandes requeríos, los cuales había que flanquear por los costados, hacer travesía, aunque en momentos era complicado.
Pero avanzábamos. Pero llegamos a un punto, ya agotadísimos, con el culo en la mano, en que estábamos muy cerca de la meta, pero (para el Nico) ya era tarde. El, como responsable del transporte, estaba muy preocupado de este punto. El tiempo y el cansancio, habían determinado que este lugar, a unos 50 metros de la cumbre, seria “nuestra cumbre”. Pero no. Rodrigo quería llegar, como fuese. Y al minuto el Nico dijo –vamos-. Yo opte por quedarme, estaba muerto. Esa seria mi cumbre, mi premio, mi limite.
Jajaja. Pero no. Cual Popeye, pero con un poco mas de descanso y unos trozos de chocolate, mas algo de agua, me puse la mochila cumbrera y a caminar mierda. No me iban a superar un par de lolitos, no señor. Estaba ahí, y no iba a desaprovechar la oportunidad, y el honor estaba en juego (típica cosa de hombres). Pero la verdad es que tenia que llegar. No me rindo nunca, y no iba a ser la oportunidad. Era cosa de un poco mas de descanso. Y partí.
Últimos metros, y costo. Por cada unos 5 metros, tenia que parar a respirar. Costaba. Pero ya estaba llegando. Solo que por donde vi al Nico, y hacia donde me dirigí... era el baño. A don Nicolás, le dio por dejar un “recuerdo”, un “monolito”, un HITO en al cumbre. Así que no me quedo otra que bajar y subir por otro lado.
Llegamos a la cumbre, llegue al objetivo. CAUCEN conseguía otra cumbre!

Fotos a cada integrante, incluido Odo.



Aquí descubrí que se le habían metido piedrecillas, arena al lente de la cámara. Debo mandarla al técnico, y saldrá carito... imagino.
Ahora, venia la bajada, y con esto sufriría mi rodilla. Ya tenia recelo, miedo, pero son las consecuencias que hay que pagar.
Al lado de donde habíamos parado la ultima vez, comenzaba un gran acarreo y decidimos bajar por ahí. Se simplificaba la bajada, el pasar otra vez por los filos interminables. El acarreo nos simplificaba la vida. Pero era eterno, no se, quizás mas de 30 minutos o algo así. No terminaba. En una de esas, en medio de acarreo había un sector de “tierra forme”, con el cual choque y caí. Una caída de unos 2 metros y un dolor de culo grande, pero nada de que preocuparse. Pero continuaba.
Luego del acarreo, venia la nieve. No se podía bajar bien caminando, no funcionaba el tipo “sky”, estaba muy dura para eso. Rodrigo probo tirando se de culo.. y funciono. Así fue la bajada, un gran resbalin. Tenia que ir tirando mi bastón para recogerlo mas adelante, esto me demoraba, ya que tenia que ir parando y caminando hacia donde había caído. Hasta que lo achique y lo junte con el piolet, de ahí.. algo fácil.
Había que tener cuidado con las piedras que habían en el camino, y con los “hoyos”, mas que peligrosos eran dolorosos. Debimos haber bajado mas de 800 metros de esta forma, al final ya o sentía el culo ni nada. Se me congelo todo. Pero lo pasamos genial. Bajamos lo mas posible de esta forma, hasta que ya no se podía, y debimos caminar. Nos separaban unos 500 metros “planos” del CB.


Llegamos a nuestra carpa y enceres, y pasamos a rescatar a nuestro cuarto integrante. Luego de descansar, contar la historia, sincerarnos un poco (respecto al filo, ya que Nico me dijo que no le gustaba mucho y estaba esperando a que yo desistiera; jaja), comer, hidratar y desarmar campamento, partimos. El regreso comprendía unos 300 metros similares a los del día anterior, pero pasado el lugar en donde había acampado la otra cordada que buscaba cumbre, nos dirigimos a otro nevero, para bajar de la misma forma en que lo habíamos hecho desde al cumbre: de poto.



Al comienzo, Cesar no tenia muy buena cara, y la verdad a mi tampoco me animaba mucho la cosa. La pendiente era bastante, sumado a eso la carga extra de la mochila, no nos gustaba. Algunos intentos de desistir, pero nada, el animo del Rodrigo y Nico nos superaron, y al ver como se deslizaban, había que darle nada mas. Primero iba Rodrigo, variando la ruta; de ahí iba Nicolás seguido de Cesar, para ir ayudándolo y enseñándole, al final yo. La verdad, una vez en ruta, y ocupando bien la técnica, la cosa era mas que entretenida. Cesar iba fascinado, como cabro chico. El nevero estaba perfecto, solo debíamos parar cuando habían curvas pronunciadas. En minutos hicimos lo que nos había demorado horas. Le dimos muchos metros de descenso, casi hasta el fin de las lenguas de nieve, dado que los últimos metros eran de piedras y hoyos. De ahí a caminar y luego, ya estábamos a nivel de la laguna.


Descansamos un buen rato, gracias a estas bajadas Express, habíamos ahorrado mucho tiempo, y podíamos ir muy relajados. Comimos, secamos algo la ropa, Nico se cambio su pantalones Tatoo, que se le habían rajado (nuevamente) con la nieve. Un buen descanso y amena conversación.
Partimos, y aquí se produjo el error de esta expedición. Por vagos (aunque yo horas antes lo manifesté :”estamos bajando mucho”), seguimos muy pegados a la laguna, y seguimos por unos senderos medios fantasmas que habían en travesía. Debimos haber subido unos cerritos, unos montes pequeños, en ves de haberlos “cortado”. El resultado: nos demoramos una eternidad e igual era complicado el camino. Cesar iba muy complicado, dado su inexperiencia y la calidad de su calzado, no eran de montaña. Y de unos bototos con que había estado hasta el momento en que descansamos en la laguna, ahora se había cambiado a unas zapatillas.
Bueno, con gran esfuerzo, cuidado y mucho tiempo, logramos encausar la ruta. Eso si: cansados. Rodrigo manifestaba malestar en sus pies; le dolían mucho. Pero nada, ya iba quedando menos.



En causamos la ruta, encontramos la piedra- fósil de Cesar, y cuando íbamos llegando a la “casa” del cuidador, nos encontramos con unos tipos que descansaban ahí, junto a sus caballos. Así que mi sueño de poder defecar por el sector, descansar en al cueva de hielo y todo eso, se esfumo. Continuamos.
Rodrigo manifestaba su molestia en los pies, cosa que fue un momento tenso cuando debíamos decidir por le camino a seguir: el quería irse por el camino de autos, mas “plano”, menos dolor para el, pero muchísimo mas largo. El otro era el sendero por el que veníamos, mas corto pero “brusco”. Luego de unos minutos de tensión, discusión, se opto por el ultimo, con desgano de Rodrigo.
Bajamos un rato y descansamos. Todos ya íbamos muertos. La jornada había sido larga, fuerte. Solo quedaban un par de horas, un ultimo esfuerzo.
Mochilas arriba, caminamos unos 20 minutos y Nico distinguió un sonido, una camioneta ala lejanía. Simple: nos habían venido a buscar antes! Entre el cansancio y la locura patológica que hay en la cabecita de Nicolás, dijo “si, si hay camino”. Había que bajar unos 50 metros, para luego subir unos 80, por medio de un riachuelo. Ya quedaba poco, así que a darle no mas. Si, me costo este ultimo tramo, no podía subir por una cascada... el cansancio y el peso de la mochila me lo impedían. Nico me tendió la mano y finalmente subí, y llegamos a la camioneta. Había terminado la parte complicada. Ahora venia solo un viaje en camioneta. Pero unos metros mas allá, el Nico se bajo para ir a buscar las espadas en que habíamos hecho el asado. De ahí... nos esperaba una sorpresa.

Nos había ido a buscar un tío del Nico (que conversando, supe que también era ex alumno marista, del San Martín), el cual nos había mandado a preparar un asadito, junto a a unos arrieros y trabajadores. Así que en donde esta ubicada una mina de Cementos Bio Bio, entramos y llegamos al asado. Nunca había comido un cordero con tantas ganas, no fue mucho lo que comí (no me agrada esta carne), pero lo que comí, lo devore. DE ahí descansamos un buen rato, y partimos.
En la ruta fuimos planificando la celebración de la expedición. Lo que partió como una broma mía, tomo fuerza. Después de pasara la casa de Nicolás, buscar la ropa que dejamos ahí, nos fuimos a Curico, a la casa de Cesar, ahí nos bañamos, cambiamos por ropita limpia y partimos los 4 mas una amiga de Cesar, a un boliche, a beber cerveza y comer pizza. Esa si que era celebración...

En esta oportunidad, debemos dar especial agradecimiento a la familia de Nicolás, a su abuela, su abuelo y a todos.
Y como siempre, a nuestras familias, que a regañadientes nos “apoyan” en esta locura que es subir cerros. A GATORADE, la Dave de la Universidad Central, a Mary Rojas y Don Eugenio Arratia.

Y aprovecho de plasmar, desde ya, mis mas sinceras felicitaciones a nuestro amigo e instructor Tomas Silva, que en unos días mas será padre! FELICITACIONES!